Puerta de Bejanque SXIV

Hasta mediados del siglo XIX, Guadalajara conservó las murallas medievales, las viejas defensas contra las guerras y las epidemias. Los restos de las murallas de Guadalajara pueden localizarse en los barrancos del Coquín y del Alamín. De sus puertas sólo queda este lienzo en la plaza de Bejanque, recientemente recuperado. Puede fecharse en el siglo XIV. La plaza de Bejanque también se llama de la Olma. Todavía conserva un viejísimo y alto olmo en su centro, uno de los pocos que han sobrevivido en Castilla al ataque de la grafiosis.

Concatedral de Santa María Desde el siglo XIII.

La iglesia concatedral de Santa María de la Fuente, se encuentra en la plaza del mismo nombre, a un lado de la calle Doctor Santiago Ramón y Cajal. En esta iglesia, cuyo origen se remonta a fines del siglo XIII o principios del XIV, se suceden tres estilos principales: el mudéjar, que define las puertas de ladrillo, con arcos de herradura apuntados, y la torre, inicialmente exenta; el estilo renacentista, incorporado a principios del siglo XVI, en el pórtico, con característicos capiteles alcarreños, y, finalmente, el barroco, en la bóveda interior. En el interior de Santa María, de tres naves con arcos apuntados, muy transformado, se suceden las capillas, lápidas, altares y otras obras de arte, entre las que destaca el retablo policromado, que trazó fray Francisco Mir en 1624.

Torreón del Alamín Siglo XIII

La torre y el puente del Alamín constituyen un conjunto de especial interés. El Alamín es el barrio extramuros que desde época medieval se asienta al otro lado del barranco del mismo nombre, al Este de la ciudad. A fines del siglo XIII, el puente fue edificado, o reedificado, por la infanta Isabel, señora de Guadalajara, y por su hermana Beatriz, con el fin de facilitar el acceso al convento de San Bernardo que ellas mismas habían fundado al otro lado del barranco. La torre, que defendía el puente, es de planta cuadrada, de tres pisos cubiertos por bóvedas de ladrillo. La torre del Alamín alberga ahora una exposición permanente sobre la ciudad medieval. Una maqueta explica el emplazamiento defensivo de Guadalajara, entre dos barrancos, y muestra su antigua trama viaria, de calles estrechas adaptadas a las curvas de nivel.

Palacio de la Cotilla Siglo XVII

La primera construcción de este palacio se remonta al siglo XVII, según revelan todavía las columnas del patio, que siguen el modelo alcarreño. A fines del siglo XIX, sus propietarios eran los marqueses de Villamejor, Ana de Torres e Ignacio de Figueroa, padres del conde de Romanones. De aquella época se conserva el Salón Chino, decorado todavía con el papel pintado original, según el estilo de la dinastía Qing, cuya rareza en España le otorga un valor excepcional.

Palacio del Infantado Siglo XV

La historia del palacio del Infantado, de los duques del Infantado, la casa principal de los Mendoza, puede resumirse en cuatro actos: su construcción, iniciada en 1480 y concluida a fines del siglo XV, bajo la dirección de Juan Guas; su reforma, por el quinto duque del Infantado, entre 1570 y 1580, que introdujo los elementos renacentistas; su ruina, a causa de un incendio en 1936, y, finalmente, su restauración en los años sesenta, lenta y discutible. Aun hoy, transformado y mutilado, es un edificio magnífico y sorprendente. Los contrastes abundan en la fachada del palacio: entre la traza gótica inicial y las ventanas renacentistas; entre los vanos de la galería superior y el gran muro de fortaleza del cuerpo bajo, cuya solidez acentúan las cabezas de los clavos de piedra; entre este muro esquemático y la complicadísima portada, marco sucesivo de los emblemas de la familia y del constructor; finalmente, sobre la piedra ocre, al caer la tarde, queda el contraste entre las luces y las sombras. No menos valor tiene el Patio de los Leones, en el interior. Se compone de dos galerías, formadas por arcos rebajados de tres centros: en la inferior, predomina el motivo compuesto por los leones enfrentados; en la superior, el de los grifos, animales mitológicos. La galería baja, inicialmente, estaba sostenida por columnas helicoidales, como las del piso alto. En 1571, esas columnas fueron sustituidas por las actuales, de estilo dórico, al mismo tiempo que se levantaba más de un metro todo el suelo del patio. La mayor parte de la decoración interior del palacio ha desaparecido, destruida en el incendio de 1936. Pueden visitarse todavía las salas bajas, decoradas por el artista italiano Rómulo Cincinato entre 1578 y 1580. Durante muchos años el palacio ha sido sede de la Biblioteca Provincial. El Archivo Histórico Provincial y el Museo Provincial se encuentran aquí.

PLAZA DE BEJANQUE TELEF 949215540 GUADALAJARA